Imaginar que lleváis sesenta años casados con vuestra pareja. Imaginar que habéis pasado la mayor parte de vuestra vida con esa persona a la que amáis des del primer momento en que la conocisteis, con la que os casasteis y tuvisteis unos hermosos hijos/as.
Con aquella que os ha acompañado en vuestro trayecto de crecimiento personal, aquella que os ha ayudado a superar las adversidades de la vida dándoos un apoyo incondicional, y aquella que ha caminado junto a vosotros llenando vuestros días de sonrisas, emociones, cariño y amor.
Siempre pensasteis que era la persona con que envejeceríais y que nadie ni nada os podría separar en esta etapa.
Pero la vejez, a pesar de ser una etapa muy bonita, también tiene sus inconvenientes...y más cuando pierdes el control de tu vida...y son otros los que pasan a manejar las riendas de tu vida.
Tu pareja está en una residencia, mientras tu permaneces en el que ha sido vuestro hogar des de siempre, pero tu esperas, esperas y esperas a que llegue la maldita ayuda de dependencia con ansias, por qué no deseas otra cosa que vivir y pasar tus últimos días junto a la persona que has amado incondicionalmente des del primer día. Cada mañana te despiertas con la misma esperanza y cada noche te acuestas con la misma desilusión. Resulta muy duro separarse de tu compañero/a de viaje por unos meros tramites. Toda una vida juntos y ahora separados por qué esa ayuda no llega!
Este vídeo refleja la historia que os explicamos, una historia triste de un matrimonio separado por la dependencia.
Podéis ver el vídeo a continuación: